Esta noche Caracas fue sede del gran clásico futbolístico venezolano.
La salida de los equipos fue acompañada por fuegos artificiales, papelillos y demás aparataje ceremonial que reflejó la fiesta en las tribunas.
Ambos equipos salieron con camisas del color respectivo a sus uniformes con el mensaje: “No a la violencia” para transmitir tranquilidad a toda la afición futbolística venezolana que había experimentado gran cantidad de escenas violentas durante esta temporada, y de la misma forma intentar disminuir las probabilidades de estas escenas en las gradas entre dos hinchadas poco amigables entre sí.
No obstante, antes del comienzo del encuentro, varios hinchas aurinegros saltaron a la cancha, tumbaron la cerca entre la tribuna principal y el campo, retrasando el inicio del juego y creando una breve distracción que no pasó a más. Aun así, este hecho causó una reunión entre los árbitros del encuentro que se asume discutían las medidas de seguridad dentro del campo.
Finalmente tomaron sus posiciones respectivas y comenzaba el encuentro. Caracas FC salió a jugar con una mentalidad ofensiva, un poco inesperado para el conjunto favorito Tachirense.
Los primeros 20 minutos se caracterizaron por un juego muy equilibrado donde ambos equipos hicieron juego y tuvieron llegadas de no mucho peligro. Ambas hinchadas de pie y cantando desde el pitazo inicial creando una excelente atmósfera.
Habynson Escobar tuvo la oportunidad más clara del conjunto aurinegro en el minuto 21 pero su disparo fue tapado por Di Maio.
Esta llegada fue acompañada de varias jugadas peligrosas del conjunto sureño, que gradualmente tomó control del mediocampo.
Debido a una fuerte jugada, en el minuto 29 el defensor Giovanny Romero salió lesionado con un corte en su cara y fue substituido por Oswaldo Vizcarrondo.
En el minuto 35 el Caracas FC rescató el mediocampo debido al “debutante” Gualberto Campos que empezó a pedir el balón y tomó protagonismo en la recuperación Avileña.
Bremer Piñango también efectuó un papel importante en el primer tiempo, cumpliendo su posición de capitán.
A los 41 minutos del primer tiempo, Gualberto Campos abrió el marcador con un verdadero golazo, donde recibió el rebote de una llegada del vértice izquierdo, levantó la cabeza, abrió ángulo y la metió al segundo palo de Sanhouse.
Cuando se esperaba que el primer tiempo finalizara con victoria roja parcial, en el minuto 46 el “Burrito” Arias empató de cabeza en una jugada de tiro de esquina. Tal vez dando un poco de justicia a lo que se había dado durante el primer tiempo donde ambos equipos habían nivelado en calidad de juego.
Los primeros 20 minutos del segundo tiempo fueron muy parecidos al primer tiempo, donde ambos equipos compartían ataques sin llegadas de extremo peligro. Eventualmente el Caracas FC tuvo fallas defensivas que otorgaron demasiados tiros de esquina al conjunto tachirense. Pero nada llegó a concretarse.
En el minuto 76, una jugada luchada por Casanova terminó dirigida hacia otro debutante, Cesar Gonzáles, quien la clavó en el arco de Sanhouse con un golazo espectacular de chilena, candidato inmediato para mejor gol del Clausura 2008.
El estadio Olímpico se caía mientras la victoria parcial contagiaba a toda la afición.
Pocos minutos después, Villafraz le tiró un puñetazo bastante infantil e inmaduro a Casanova que le costó una tarjeta roja directa.
Cuando todo parecía cantado, de igual forma que en el primer tiempo, el conjunto aurinegro respondió al último minuto. Fue Pérez Greco el que empataría las acciones en el minuto 89.
Ya no hubo más que hacer, solamente 2 minutos de reposición no fueron suficientes. Pitazo final. 2-2. Ambos técnicos, Noel Sanvicente, y Carlos Maldonado, profesionales y humildes, se despidieron personalmente de un gran espectáculo.
A pesar de que la fiesta roja fue acortada, la hinchada se llenó de orgullo por la labor de los jóvenes. La alegría de saber que en nuestra cantera tenemos una fuente inagotable de talento con capacidad de suceder a los titulares en cualquier momento.
Después del encuentro Gualberto Campos, autor del primer gol, declaró a Radio Deporte 1590AM que el empate de último minuto se debe a la distracción del Caracas FC, el cual, tal vez por la escasez de experiencia en juegos de semejante magnitud, descuidó las líneas defensivas y permitió la formación del juego aurinegro.
Para el recuerdo: Antes de que entrara Cesar Gonzáles, debutante y autor del golazo de chilena, el profesor Noel “Chita” Sanvicente lo abrazó y alentó para su gran salto al fútbol de primera.
Nota aparte:
Otro espectáculo del juego fue el papel desempeñado por parte de las hinchadas rivales. La fanaticada aurinegra comenzó animada, pero se calmó durante la segunda mitad del primer tiempo, donde permanecieron sentados y callados, mientras que la barra del Caracas FC se mantenía de pie y cantando.
En los primeros 20 minutos del segundo tiempo la hinchada aurinegra también se mostró apagada, a lo inglés: sentaditos y silenciosos espectadores del juego. Mientras la barra del Caracas, los demonios rojos, se mantenían cantando y apoyando constantemente.
Después del segundo gol Avileño, mientras la barra roja enloquecía, la aurinegra prácticamente se escondía. No sería hasta que empataron el juego en el último minuto que volverían a hacerse sentir en el encuentro.
Curiosa demostración el día de hoy de la hinchada aurinegra, la cual goza de fama internacional de ser la “mejor” de Venezuela.
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